“Te toca a ti, Pol", dice un niño.
Un grupo de siete estudiantes de quinto de Primaria juegan en el gimnasio de la
escuela. La actividad parece una carrera de relevos y los niños no dejan de
moverse. “No me gusta estar en casa, y me da rabia que nos confinen”, admite Pol,
de 10 años. Cuando el Gobierno prohibió las extraescolares, se quedó sin fútbol
y sin judo, sus actividades semanales por la tarde. Ayer se le veía contento.
“En casa jugamos a juegos de mesa, pero prefiero estar fuera”. En el parque,
por ejemplo. “Allí jugamos con los demás compañeros”. ¿Y de otras clases? “Sí,
también”.
Una de las primeras medidas que tomaron
los responsables de Covisport fue garantizar los grupos burbuja. Nada de juntar
niños y niñas de otras edades. Las actividades solo pueden realizarse con
compañeros de clase. “De este modo garantizamos que aquellos padres que no
habían apuntado sus hijos a extraescolares por prudencia, en la escuela o
afuera, los inscriban con toda seguridad sanitaria”, explica Joan Carles, uno
de los impulsores. La mascarilla es obligatoria, aunque a Pol no le
entusiasma. “Nos hace sudar mucho”.
“Aquellos padres que no habían apuntado sus hijos a
extraescolares por prudencia, ahora los inscriben", dice un organizador

No hay comentarios:
Publicar un comentario