1. La visibilización del currículum oculto

 Al centro educativo asisten alumnas y alumnos con diferentes expectativas, necesidades y
experiencias, definidas por el hecho de pertenecer a uno u otro sexo. El alumnado neutro y universal no existe. Sin embargo, el sistema educativo que hoy conocemos fue concebido, en un principio, para formar al alumnado en el marco de socialización patriarcal que llevaba funcionando desde hacia siglos y que definía el papel que los hombres debían desempeñar en el mundo público y las mujeres en el mundo privado. 

Este escenario no cambió cuando se aprobó la educación mixta y aún hoy se resiste a transformarse, por lo que las alumnas se incorporan a un espacio que les resulta, como mínimo, ajeno, ya que ignoran, en gran parte, la realidad histórica y social de las mujeres, sus necesidades, las dificultades para moverse en un mundo que ha conseguido la igualdad legal, pero que aún tropieza con obstáculos para llegar a una igualdad real. No transmite, por no considerarlos fundamentales, los saberes y conocimientos que han ido transmitiéndose de madres a hijas en la creación, el cuidado y el mantenimiento de la vida y las relaciones. No cuenta la historia de las mujeres y las distintas etapas en la conquista de sus derechos. Y oculta los nombres y la contribución de las mujeres a los distintos campos del saber y al desarrollo de la humanidad. 

La vigencia de ese modelo, mal llamado neutro, que no tiene en cuenta las necesidades de las alumnas y alumnos, dificulta su desarrollo personal. A las alumnas les cuesta encontrar referentes con los que identificarse, sentirse valoradas y autorizadas para habitar la escuela con autonomía y libertad o participar en igualdad en los ámbitos de decisión o en los proyectos educativos y vitales. A los alumnos les es complicado encontrar los caminos para su pleno desarrollo en los aspectos relacionados con las emociones, el cuidado, la relación y los afectos, que son indispensables para proyectar una vida plena y responsable. 

Para que este modelo de escuela, que se dice neutro y universal, tenga en cuenta la presencia y las necesidades específicas de unas y de otros, de forma que el conjunto de la comunidad educativa se beneficie de sus contribuciones, es necesario desenmascarar la falsa neutralidad y visibilizar en qué medida están presentes las mujeres y las niñas, en todos los componentes de la vida del centro y las situaciones que las discriminan. 

Situaciones como la invisibilidad de las mujeres y de sus acciones en la historia, la ciencia, el arte, la política, las matemáticas, etc.; en los libros de texto y materiales de aula, la opacidad del lenguaje, pretendidamente genérico, que invisibiliza a la mitad de la humanidad, el tratamiento secundario, el menor reconocimiento y refuerzo de las alumnas por parte del profesorado, las normas y el uso de los espacios escolares, la no incorporación de la formación afectiva-sexual, así como el tratamiento de la prevención de la violencia escolar, sin tener en cuenta a las niñas y a las mujeres y la ausencia de las tareas que tradicionalmente han correspondido al ámbito doméstico en los currículums escolares, son algunas de las variables que dificultan la educación en igualdad. 

Mostrar el currículum oculto es desvelar las trampas de la discriminación y dar paso a una educación que se enriquezca con la presencia y participación plena de las mujeres y los hombres.

Educando En Igualdad

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