Por esta razón, es importante que todas las personas que formamos parte de la comunidad educativa tomemos conciencia de las situaciones de desigualdad que en muchas ocasiones forman parte de una rutina basada en estereotipos y prejuicios y lideremos un proceso de cambio que sin duda nos beneficiará, generando relaciones más democráticas, justas y solidarias.
Algunas de las líneas en las que podemos incidir son:
✎ La incorporación del principio de igualdad en el proyecto de centro,
curricular y de convivencia.
✎ La incorporación del principio de igualdad en el reglamento interno del centro.
✎ La presencia equilibrada de mujeres y hombres en todos los espacios de decisión y participación.
✎ Potenciar la utilización de los espacios del centro con libertad y seguridad por parte de alumnas y alumnos.
✎ La visibilización de las mujeres en todos los aspectos de comunicación del centro. Por ejemplo, nombres de aulas, biblioteca, actividades, la web del centro, el periódico escolar…
✎ El establecimiento de relaciones de intercambio, información y trabajo conjunto con asociaciones y organismos de igualdad.
✎ La utilización de un lenguaje no sexista e inclusivo tanto en las comunicaciones escritas como orales.
✎ La adaptación de los horarios y actividades escolares a las necesidades de conciliación de la vida personal, familiar y laboral de las personas que trabajan en el centro y de las familias.
✎ La revisión del currículum y materiales que se utilizan tanto en las aulas para que incluyan la realidad de las mujeres y no tengan estereotipos sexistas, como en la biblioteca o en las actividades extraescolares.
✎ La programación de actividades de educación en igualdad dirigidas tanto a las trabajadoras y trabajadores de la enseñanza, como a las familias y al alumnado.
✎ La incorporación en el currículum escolar de contenidos de igualdad, como son la prevención de la violencia contra las mujeres, los saberes relacionados con el ámbito doméstico y el cuidado, la historia de las mujeres y las relaciones afectivo-sexuales.
✎ La revisión de la metodología pedagógica, incorporando elementos de participación, cooperación e investigación que potencien el conocimiento mutuo y las relaciones de respeto entre chicas y chicos.
✎ La incorporación del principio de igualdad en el reglamento interno del centro.
✎ La presencia equilibrada de mujeres y hombres en todos los espacios de decisión y participación.
✎ Potenciar la utilización de los espacios del centro con libertad y seguridad por parte de alumnas y alumnos.
✎ La visibilización de las mujeres en todos los aspectos de comunicación del centro. Por ejemplo, nombres de aulas, biblioteca, actividades, la web del centro, el periódico escolar…
✎ El establecimiento de relaciones de intercambio, información y trabajo conjunto con asociaciones y organismos de igualdad.
✎ La utilización de un lenguaje no sexista e inclusivo tanto en las comunicaciones escritas como orales.
✎ La adaptación de los horarios y actividades escolares a las necesidades de conciliación de la vida personal, familiar y laboral de las personas que trabajan en el centro y de las familias.
✎ La revisión del currículum y materiales que se utilizan tanto en las aulas para que incluyan la realidad de las mujeres y no tengan estereotipos sexistas, como en la biblioteca o en las actividades extraescolares.
✎ La programación de actividades de educación en igualdad dirigidas tanto a las trabajadoras y trabajadores de la enseñanza, como a las familias y al alumnado.
✎ La incorporación en el currículum escolar de contenidos de igualdad, como son la prevención de la violencia contra las mujeres, los saberes relacionados con el ámbito doméstico y el cuidado, la historia de las mujeres y las relaciones afectivo-sexuales.
✎ La revisión de la metodología pedagógica, incorporando elementos de participación, cooperación e investigación que potencien el conocimiento mutuo y las relaciones de respeto entre chicas y chicos.
Educando En Igualdad


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