3. La utilización de un lenguaje no sexista donde mujeres y hombres estén representados

 Todas las personas que trabajamos en educación sabemos que el lenguaje es el elemento básico de la práctica educativa, no sólo porque nos relacionamos a través de las palabras, sino porque es un instrumento de representación simbólica de la realidad a través del cual construimos y transmitimos el conocimiento. El lenguaje está en la base de todas las relaciones humanas y también por tanto de las educativas. Hasta tal punto es importante, que las alumnas y alumnos hacen suyo el conocimiento cuando reconocen las palabras que lo designan, utilizándolas para interpretar, comunicar, expresar y crear nuevas realidades. Es decir, cuando les regalamos o ayudamos a descubrir una nueva palabra o a designar con sus palabras la realidad, avanzan en el conocimiento y enriquecen su existencia. 

Cuando el lenguaje no expresa y se esconde en el masculino pretendidamente neutral, estamos robando la existencia de las mujeres y de las niñas, su realidad, ocultando el hecho de que si el mundo es uno, los seres que lo habitan pertenecen a dos sexos diferentes. Equiparar lo masculino a lo universal es invisibilizar a las mujeres.

En educación es fundamental utilizar un lenguaje no sexista porque: 

✎ Las mujeres y las niñas necesitan reconocerse y ser reconocidas en las palabras que expresan la realidad, construyendo y transmitiendo el conocimiento. Es una necesidad existencial que no depende de normas. 
✎ Las alumnas y alumnos necesitan apropiarse del lenguaje para decirse en primera persona, tales como son, y reconocer a ambos sexos con sus necesidades, deseos, inquietudes, relacionarse con su entorno y aprender. 
✎ La realidad de las mujeres y las niñas sólo se hace visible cuando en los libros de texto y en los contenidos escolares utilizamos el femenino y el masculino. 
✎ Nombrar a las mujeres, y no sólo a los hombres, en los contenidos escolares significa subrayar simbólicamente su existencia y darles relevancia en el conjunto de los aprendizajes. 
✎ A través del lenguaje podemos imaginar nuevas realidades, vislumbrar otras maneras de hacer las cosas o de interpretar el mundo. Por ejemplo cuando incorporamos la palabra médica, ministra, cuidador o enfermero… se fueron abriendo nuevas posibilidades a profesiones que tradicionalmente pertenecían a uno u otro sexo, abriendo puertas a nuevos caminos. 
✎ El lenguaje nos ayuda a concebir, nombrar e imaginar formas diferentes de ser hombre y mujer. 
✎ Nombrar a ambos sexos implica hablar de lo que las mujeres y los hombres hacemos, creamos, sentimos, aportamos, sentimos y experimentamos. 

Es imprescindible la utilización de un lenguaje que represente y esté habitado por mujeres y hombres para hacer visible su contribución, fomentar la participación y convivencia en igualdad, así como evitar la violencia y los estereotipos.  

Educando En Igualdad

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