Cuando el lenguaje no expresa y se esconde en el masculino pretendidamente neutral, estamos robando la existencia de las mujeres y de las niñas, su realidad, ocultando el hecho de que si el mundo es uno, los seres que lo habitan pertenecen a dos sexos diferentes. Equiparar lo masculino a lo universal es invisibilizar a las mujeres.
En educación es fundamental utilizar un lenguaje no sexista porque:
✎ Las mujeres y las niñas necesitan reconocerse y ser reconocidas en
las palabras que expresan la realidad, construyendo y transmitiendo el conocimiento. Es una necesidad existencial que no depende de
normas.
✎ Las alumnas y alumnos necesitan apropiarse del lenguaje para decirse en primera persona, tales como son, y reconocer a ambos sexos con sus necesidades, deseos, inquietudes, relacionarse con su entorno y aprender.
✎ La realidad de las mujeres y las niñas sólo se hace visible cuando en los libros de texto y en los contenidos escolares utilizamos el femenino y el masculino.
✎ Nombrar a las mujeres, y no sólo a los hombres, en los contenidos escolares significa subrayar simbólicamente su existencia y darles relevancia en el conjunto de los aprendizajes.
✎ A través del lenguaje podemos imaginar nuevas realidades, vislumbrar otras maneras de hacer las cosas o de interpretar el mundo. Por ejemplo cuando incorporamos la palabra médica, ministra, cuidador o enfermero… se fueron abriendo nuevas posibilidades a profesiones que tradicionalmente pertenecían a uno u otro sexo, abriendo puertas a nuevos caminos.
✎ El lenguaje nos ayuda a concebir, nombrar e imaginar formas diferentes de ser hombre y mujer.
✎ Nombrar a ambos sexos implica hablar de lo que las mujeres y los hombres hacemos, creamos, sentimos, aportamos, sentimos y experimentamos.
✎ Las alumnas y alumnos necesitan apropiarse del lenguaje para decirse en primera persona, tales como son, y reconocer a ambos sexos con sus necesidades, deseos, inquietudes, relacionarse con su entorno y aprender.
✎ La realidad de las mujeres y las niñas sólo se hace visible cuando en los libros de texto y en los contenidos escolares utilizamos el femenino y el masculino.
✎ Nombrar a las mujeres, y no sólo a los hombres, en los contenidos escolares significa subrayar simbólicamente su existencia y darles relevancia en el conjunto de los aprendizajes.
✎ A través del lenguaje podemos imaginar nuevas realidades, vislumbrar otras maneras de hacer las cosas o de interpretar el mundo. Por ejemplo cuando incorporamos la palabra médica, ministra, cuidador o enfermero… se fueron abriendo nuevas posibilidades a profesiones que tradicionalmente pertenecían a uno u otro sexo, abriendo puertas a nuevos caminos.
✎ El lenguaje nos ayuda a concebir, nombrar e imaginar formas diferentes de ser hombre y mujer.
✎ Nombrar a ambos sexos implica hablar de lo que las mujeres y los hombres hacemos, creamos, sentimos, aportamos, sentimos y experimentamos.
Es imprescindible la utilización de un lenguaje que represente y esté habitado por mujeres y hombres para hacer visible su contribución, fomentar la participación y convivencia en igualdad, así como evitar la
violencia y los estereotipos.
Educando En Igualdad

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