5. Educar en relación

 Como profesoras y profesores somos muy conscientes de que establecemos relaciones con nuestras alumnas y alumnos basadas en la confianza y el apoyo, que serán fundamentales para que desarrollen las estrategias necesarias, para aprender a aprender, para convivir con los demás, comprometerse con su entorno y lograr un desarrollo de su identidad, seguro y equilibrado. 

Las personas que educamos necesitamos que reconozcan nuestra autoridad para de esta forma enseñarles a aprender y, por su parte, las alumnas y alumnos necesitan saber que les consideramos personas especiales y únicas, con su propia forma de ser y de expresarse. Tal y como expresa Concepción Jaramillo: “La autoridad para enseñar se sustenta en el hecho de que mis alumnas y alumnos reconozcan que yo tengo algo que aportarles, algo que estoy dispuesta a intercambiar y, además, por mi capacidad para reconocer lo que ellas y ellos tienen y no tienen, por darles la palabra y estar interesada en recibir”. 

Sin embargo, el peso de los estereotipos hace que con demasiada frecuencia establezcamos pautas grupales que nos llevan a tratarles de forma distorsionada. Por ejemplo, con demasiada frecuencia, y con la intención de no discriminar a las chicas, hacemos como si todas y todos fueran iguales. O, por el contrario, reconocemos las diferencias relacionadas con el sexo, de forma estereotipada, comparando la actitud de las alumnas con la de los alumnos y viceversa. 

Para que la relación educativa sea auténtica y se establezca desde el reconocimiento único de cada alumna y cada alumno, y para que permita que se expresen de forma libre, te sugerimos algunas propuestas y reflexiones: 

✎ Observa a cada alumna y a cada alumno cómo son realmente, intentando separarte de la idea preconcebida y estereotipada que tienes de cómo deben comportarse unas y otros. 
✎ No establezcas comparaciones entre las alumnas y los alumnos.
✎ Escucha a las chicas por sí mismas y no en función de los chicos o en comparación con ellos. 
✎ Crea un clima de confianza en el que todas las alumnas y alumnos sientan la seguridad para expresarse, intercambiar opiniones, equivocarse, discernir o resolver conflictos de forma pacífica. 
✎ Escucha los sentimientos, reflexiones y deseos de cada alumna y cada alumno, tomando en serio y respetando sus sentimientos, reflexiones y progresos. 
✎ Relaciónate de forma singular con cada alumna y cada alumno, mostrando interés por su forma de ser, así como por sus particularidades. 
✎ Confía en la capacidad de cada una de las alumnas y de los alumnos para hacerse preguntas, sacar lo mejor de sí, ampliar su formación y conocimientos, enseñarle a confiar en sus capacidades y buscar su propia forma de desarrollarlos. 
✎ Establece metodologías participativas y de trabajo grupal que les permitan aprender a escucharse, colaborar y aprender del resto de los compañeros y compañeras, desde el respeto y el reconocimiento mutuo. 
Los estereotipos de género desaparecen cuando nos relacionamos con las alumnas y alumnos desde la escucha y el respeto. 

Educando En Igualdad

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