Las personas que educamos necesitamos que reconozcan nuestra autoridad para de esta forma enseñarles a aprender y, por su parte, las alumnas y alumnos necesitan saber que les consideramos personas especiales y únicas, con su propia forma de ser y de expresarse. Tal y como expresa Concepción Jaramillo: “La autoridad para enseñar se sustenta en el hecho de que mis alumnas y alumnos reconozcan que yo tengo algo que aportarles, algo que estoy dispuesta a intercambiar y, además, por mi capacidad para reconocer lo que ellas y ellos tienen y no tienen, por darles la palabra y estar interesada en recibir”.
Sin embargo, el peso de los estereotipos hace que con demasiada frecuencia establezcamos pautas grupales que nos llevan a tratarles de forma distorsionada. Por ejemplo, con demasiada frecuencia, y con la intención de no discriminar a las chicas, hacemos como si todas y todos fueran iguales. O, por el contrario, reconocemos las diferencias relacionadas con el sexo, de forma estereotipada, comparando la actitud de las alumnas con la de los alumnos y viceversa.
Para que la relación educativa sea auténtica y se establezca desde el reconocimiento único de cada alumna y cada alumno, y para que permita que se expresen de forma libre, te sugerimos algunas propuestas y reflexiones:
✎ No establezcas comparaciones entre las alumnas y los alumnos.
✎ Escucha a las chicas por sí mismas y no en función de los chicos o en comparación con ellos.
✎ Crea un clima de confianza en el que todas las alumnas y alumnos sientan la seguridad para expresarse, intercambiar opiniones, equivocarse, discernir o resolver conflictos de forma pacífica.
✎ Escucha los sentimientos, reflexiones y deseos de cada alumna y cada alumno, tomando en serio y respetando sus sentimientos, reflexiones y progresos.
✎ Relaciónate de forma singular con cada alumna y cada alumno, mostrando interés por su forma de ser, así como por sus particularidades.
✎ Confía en la capacidad de cada una de las alumnas y de los alumnos para hacerse preguntas, sacar lo mejor de sí, ampliar su formación y conocimientos, enseñarle a confiar en sus capacidades y buscar su propia forma de desarrollarlos.
✎ Establece metodologías participativas y de trabajo grupal que les permitan aprender a escucharse, colaborar y aprender del resto de los compañeros y compañeras, desde el respeto y el reconocimiento mutuo.

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